NOSOTRA

domingo, 20 de noviembre de 2016

ENTRE ESTRELLAS VIVEN MIS SUEÑOS















Vida que fluye en la impermanencia .

Almas que danzan en el movimiento continuo.

¿Sabes que respiramos polvo de estrellas muertas?

Buscar el sentido que se esfuma en los instantes.

A veces se pierden los sueños y otras sin buscarlos se encuentran.

Tantas creencias que se escapan con cada latido.

Tantas certezas que dejan de serlo.

El alma sigue su camino, hasta que llega el último aliento.

 Perderse en el laberinto, no es una elección,

es un destino vibrante en la pulsión del tiempo.

Añorar la caricia del sosiego y el abrazo del Padre Eterno.

Sentir que estoy en casa de nuevo, segura y sin miedo, 

amada y no abandonada.

Solo me calma saber que mis sueños viven entre estrellas.

Saber que sin saber siempre se lo que se pierde,

lo que fue y ya no es y lo que será es un regalo, una sorpresa ,

un nuevo sueño.

Lo perecedero con su apabullante entropía ,

nos rodea, nos envuelve nos difumina y nos aniquila.

Lo que ES, es aunque no lo podamos comprender,

 podemos sentir sin palabras y sin mente, extrayéndole la 

forma prediseñada, que no fue percibida ni intuida, si no inducida.

 Es misteriosa, indescifrable, inatrapable, mutante, 

cambiante, efímera, ETERNA.




 ©Silvana Girbés



LA CASA DANZANTE









EL ESPÍRITU BAILA

El espíritu baila donde quiere.
En la pluma de un sabio.
En los pies de un niño.
En las manos de un artista.
En el encuentro de dos almas,
que se comunican.

El espíritu baila donde quiere.
En la fragilidad de todo lo creaado.
En el límite del cambio repentino.
En el susurro inatrapable de un sonido.
En la palabra de un libro que se abre.

El espíritu baila donde quiere.
Sobre unas manos abiertas,
sobre un cuerpo danzando.
En el canto de sirenas,
y su llanto sobre las olas.

El espíritu baila donde quiere.
En el aroma de una rosa,
que perfuma unos dedos tatuados.
En el movimiento del cielo,
que habla de tiempos lejanos.

El espíritu baila donde quier
En el taconeo de unos pies gitanos.
En un dikra silencioso,
entre una multitud ruidosa.
En la farola nocturna,
que alumbra un poema mojado.


©Silvana Girbés