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Arte:Susana Khabbaz
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martes, 18 de marzo de 2014

TRENZARÉ MI TRISTEZA

Estan fotos son de imagenes google.

 Arte:  Claudia Tremblay

Trenzaré mi tristeza..

Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los harìa llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas, que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza.

Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.
Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…

Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello.
 

Paola Klug

martes, 6 de febrero de 2007

EL CHAMANISMO DE LA DIOSA



¿QUÉ ES EL CHAMANISMO DE
LA DIOSA?
(Párrafos extraidos de "Mujer Shakti", de Vicki Noble)

Originalmente los chamanes eran mujeres. La comunidad paleolítica se diversificó en tribus que hablaban diferentes dialectos y durante ese tiempo la palabra chamán adquirió una connotación masculina en el idioma de los tungus, del que derivó el uso actual. Geoffrey Ashe vincula el antiguo chamanismo femenino con la constelación del Gran Oso y la diosa Artemisa y cronológicamente lo sitúa en el período paleolítico. Las imágenes encontradas en las cuevas de esta era —mujeres embarazadas que bailan con animales, algunas descabezadas, otras con cabezas de pájaro o enmascaradas, y portan fetiches en los que se aprecian las muescas del calendario menstrual— son las pruebas evidentes de los rituales y ceremonias llevados a cabo en las cavernas. Ashe es muy preciso. Para él el chamanismo no fue un fenómeno individual sino una práctica que realizaba el grupo femenino. Y el poder de cohesión de este grupo estaba vinculado biológicamente a la menstruación y los misterios de la sangre en el nacimiento.
(...)
De acuerdo con Lord Lawrence Durdin-Robertson, la sangre derramada durante la menstruación es fructífera y la reclama la tierra como un "sacrificio" que no exige el tributo de la vida. El movimiento biodinámico agrícola contemporáneo, impulsado por Rudolf Steiner, hace uso de diversas fórmulas y remedios que utilizan las vibraciones de los niveles "etéreos" y "astrales" para cultivar ali¬mentos abundantes y saludables, incluso en condiciones adversas. La comida obtenida de este modo es significativamente más sana y nutritiva que otras comidas, especialmente aquellas que han sido elaboradas con fertilizantes químicos y pesticidas. La sangre menstrual es el abono por excelencia, como han comprobado las mujeres feministas de nuestro tiempo al usarla en los invernaderos con enorme eficacia
Durdin-Robertson sostiene que para que el ritual y la magia se practiquen con corrección y eficacia, se requiere el con¬curso de la sangre, de la menstruación porque es la única que se obtiene de forma honrada. Cualquier sangre puede ser usada con fines mágicos, pero la sangre menstrual es más vigorosa que todas las demás y al mismo tiempo es gratuita. Las mujeres antiguas estaban inmersas en un complejo proceso de transformación que incluía ceremonias rituales basadas en sus menstruaciones men¬suales. El ocre rojo se utilizaba para pintar exteriormente cualquier objeto que tuviera importancia sagrada, como las estatuas, las pin¬turas rupestres, las esculturas en relieve, los huesos enterrados en tumbas antiguas, etcétera. Todavía existen pueblos tribales que el ocre rojo es un sucedáneo de la sangre menstrual: el agua mágica de la vida.
Los objetos de mayor antigüedad encontrados son huesos utilizados como calendarios menstruales, en los que aparecen marcados los ciclos lunares correctamente, así como las anotaciones tabuladas de los embarazos y las menstruaciones. Es probable que estos objetos fueran empleados por las antiguas comadronas chamanes. Con anterioridad a la realización de una serie, de pruebas científicas, los investigadores suponían que estos huesos cumplían una función ornamental o en el mejor de los casos representaban los atributos de autoridad ("bastones de Mando") que utilizaban los machos dominantes. Pero tras la investigación microscópica llevada a cabo por Alexander Mashack, sabemos que las marcas de los huesos corresponden exactamente a tarjas lunares que encajan dentro de lo que él considera una tradición compleja urdida en torno a la figura creativa i Ir la mujer y toda la simbología que la caracteriza. Marshack asegura que esta tradición se inscribe en un complicado sistema matemático y científico. Toda esta información invalida la visión tradicional que se tenía de la "prehistoria", pues, como señala este autor, el desarrollo de semejante modelo de conocimiento, tan complejo en sí mismo, tuvo que evolucionar necesariamente a lo largo de muchas centurias o incluso de milenios."