El espíritu baila donde quiere. En la pluma de un sabio. En los pies de un niño. En las manos de un artista. En el encuentro de dos almas, que se comunican.
El espíritu baila donde quiere. En la fragilidad de todo lo creaado. En el límite del cambio repentino. En el susurro inatrapable de un sonido. En la palabra de un libro que se abre.
El espíritu baila donde quiere. Sobre unas manos abiertas, sobre un cuerpo danzando. En el canto de sirenas, y su llanto sobre las olas.
El espíritu baila donde quiere. En el aroma de una rosa, que perfuma unos dedos tatuados. En el movimiento del cielo, que habla de tiempos lejanos.
El espíritu baila donde quiere. En el taconeo de unos pies gitanos. En un dikra silencioso, entre una multitud ruidosa. En la farola nocturna, que alumbra un poema mojado.
Explorando mis trastornos interiores, permitiéndome doblarme, desdoblarme, multiplicarme, entrando en mundos subjetivos para perderme y para re-encontrarme.
METRÓPOLIS presenta un programa monográfico sobre Shirin Neshat,
artista de origen iraní y residente en Nueva York, cuya obra es, sin
duda, una de las más comentadas, analizadas y discutidas de la última
década.
Ello se debe no sólo a la belleza visual de sus
fotografías, instalaciones y películas sino también a que éstas se
resisten a una interpretación unilateral por parte del espectador.
Ambiguas y contradictorias de por sí, su complejidad es acentuada por la
utilización de códigos y símbolos que pertenecen a dos culturas muy
distintas.
En 1974, a los 17 años, Shirin Neshat
partió de Irán para estudiar arte en Estados Unidos. Debido a la
Revolución Islámica de 1979, no pudo volver a su país natal hasta 1990.
Los cambios que se habían producido allí le causaron un fuerte impacto y
la inspiraron a retomar su carrera artística. Con "Mujeres de Alá"
(1994-1997), una serie de fotografias en blanco y negro que retan los
prejuicios de Occidente sobre la mujer islámica, logró el reconocimiento
casi inmediato del mundo artístico.
Aunque la voluntad de Shirin Neshat
de dar voz a la mujer islámica en general y a las mujeres iraníes, en
especial, está presente en toda su obra, en pocos trabajos es tan obvia
como en "Turbulent"(1998). Se trata de una de las primeras
obras de la artista realizada en cine y desde una postura más bien
crítica hacia las consecuencias de la Revolución Islámica. En dos
paredes opuestas vemos dos mundos opuestos, el de los hombres que pueden
disfrutar de la música, y el de las mujeres a quienes se les priva de
esta experiencia. Las intenciones de la artista, sin embargo, van
mas allá de la crítica política: también quiere reivindicar el gran
potencial creativo de las mujeres, en este caso de la compositora iraní Sussan Deyhim.
También en "Éxtasis" (1999), Shirin Neshat
utiliza la doble proyección en paredes opuestas para posicionar al
espectador entre dos mundos. En esta obra, simbólica más que narrativa,
la artista emplea con maestría su talento tanto lírico como formal para
hablar, una vez mas, de la polaridad y de la segregación entre los sexos
en el mundo islámico. Pero, también una vez más, nos muestra a mujeres
fuertes y activas que no se resignan a convertirse en víctimas.
Mantener esta postura es tanto más difícil cuanta más presión y
opresión se sufre. "La última palabra" (2003) es una reflexión sobre la
censura, sobre la violencia inherente a ésta y sobre la imposibilidad de
comunicación entre dos mundos, esta vez no sólo opuestos sino
enfrentados: el de la burocracia política y el de la creación artística.
La fuerte carga emocional de la obra se debe tanto al hecho de que está
basada en una experiencia personal de la artista como a su familiaridad
con la situación de numerosos escritores y escritoras iraníes,
encarcelados tanto bajo el régimen de Shah como en la República Islámica
de Irán.
Una de estas escritoras es Shahrnush Parsipur, en cuyo libro "Mujeres sin hombres" se basará el primer largometraje de Shirin Neshat,
compuesto por las historias de cinco mujeres; "Zarin" (2005) forma
parte de este proyecto. El problema al que se enfrenta su protagonista
es consecuencia de los tabúes sexuales impuestos por la religión. Ella,
como todas las mujeres presentes en la obra de la artista, intenta
escapar del mundo que conoce y construir uno nuevo, seguro y libre a la
vez. También aquí Shirin Neshat nos muestra que en todas la culturas la imaginación puede aliviar, y a veces hasta vencer, la opresión.
Shirin Neshat.
"La última palabra", primera exposición individual de la artista en
España se puede ver hasta el 4 de diciembre en el MUSAC (León) y de mayo
a julio de 2006 en el CAAM (Las Palmas).