NOSOTRAS

NOSOTRAS
Arte:Susana Khabbaz

jueves, 8 de enero de 2009

PARTO COMPARTIDO


OS COMPARTO MI PARTO...

y después de doscientos noventa días de creación, de fusión...en esa casa entre el campo y el bosque me hice par; parí.

comenzó mientras dormía. soñé que llegaba un águila; alén nacía. después quedaba en mi vientre una niña que también había de salir, y resultaba más difícil.

me despierta el dolor; las contracciones son agudas y regulares; el mecanismo increíble de la naturaleza se ha despertado, no hay marcha atrás. siento excitación ante lo desconocido, es como prepararse para una gran fiesta en medio del dolor. sonrío, sonrío y gimo. me postro en el suelo con cada contracción - devuélvele a la tierra lo que es suyo- me doy cuenta de que me encuentro en un estado de ensoñación e hiperconsciencia. siento tanta serenidad y a la vez tanta energía que quiero quedarme aquí eternamente...quiero poder volver a este momento siempre que lo necesite. dejarse llevar, ¡disfrutar!, dejarse mecer, pero duele, me resisto, ahora viene, ahora se va - no luches contra el dolor, sumérjete en él- y me voy abriendo, voy comprendiendo, lloro de felicidad y algo luminoso estalla junto a mi ojo izquierdo. miro al padre de mi hijo y quiero regalarle el secreto, pero no puedo hablar. él ha comprendido, nos abrazamos. tengo que deshacerme de mi mente. sacudo con fuerza la cabeza, no puedo preguntar, ni saber, ni analizar,ni pensar. por eso hay penumbra; no hay momento del día, no hay adentro y afuera. creo que tengo que perder el control. no puedo parir con la cabeza, sólo puedo hacerlo con el cuerpo, con el instinto, y he de ir mucho más allá. me siento ligera aunque sigo inclinándome hacia el suelo. ah, son reverencias. ah, soy un animal. presa del pánico; de repente siento miedo ante la libertad. nadie me puede indicar si lo estoy haciendo de la manera correcta, porque no existe la manera correcta. vértigo, y liberación. más contracciones, grito sin restricciones, es salvaje. ¿y si es demasiado salvaje? ahora soy una niña. lloro, pregunto. necesito que me digan que lo estoy haciendo bien. me lo dicen, pero no me consuelo. me doy cuenta de que no sirve de nada. me siento sola y perdida, aturdida, casi siento rabia...y entonces dejo de buscar afuera; la única manera de seguir adelante es mirando y escuchando hacia dentro. más adentro, más adentro está la voz. ahí. ahora sí, todo es como tiene que ser. y continúo, más allá de la experiencia, del umbral del dolor, del tiempo, de todo lo conocido. es una experiencia iniciática. si supero esta prueba, habré crecido milenios. habré retrocedido hasta el principio mismo del cosmos. ahora hay un obstáculo; es alén, ¿no quiere nacer? pierdo mi identidad para que él pueda avanzar. tengo que hacerlo...pero entonces me difumino, me fundo, pierdo la fuerza, me desvanezco, me hundo. me voy abajo, muy adentro, demasiado...está oscuro y pesa. es la muerte; me dejo. hay alivio, pero no puedo descansar. temo no poder volver. temo por la vida de mi hijo, reacciono, me desespero; no tengo poder sobre mi cuerpo, estoy tan exhausta que ya no puedo conectar. tengo muchísimo miedo, tanto que digo la palabra hospital, tiemblo. suplico, me arrastro. me reincorporo con ayuda. me animan. tengo que poder. tengo que poder. y puedo. necesito agarrarme a la gente, a la carne, a la tierra, grito, no grito, soy un grito, ya no sé, estoy fuera de mí, empujo con una fuerza descomunal desde adentro... y mi hijo sale de mi. y ya no hay nada más. lo sostengo contra mi pecho, todo alrededor es dulce, es caliente, es una cabeza diminuta en mi mano, es un aullido extático, es sangre, palpita, se mueve...me mira fijamente; es un ser. se ha creado dentro de mí, ha nacido al mundo a través de mí; es mi hijo, pero no es mío. es la vida. es maravilloso. ¡lo he conseguido! sí, he muerto y no he vuelto; he ido más allá. he atravesado la puerta, y he nacido a una nueva vida junto a mi hijo.

Nerea Tatiana

TEMASKALI

Esta fue mi segunda experiencia con el temaskali, la primera fue mas primal, el vapor estaba demasiado caliente y sentí mucho pánico y ganas de salir de la cabaña circular, mi voluntad siempre es más fuerte que mi deseo, por lo que aguanté las cuatro puertas.

Esta segunda experiencia no tuvo nada que ver con la primera.

El vapor estuvo muy bien regulado, éramos un ying-yang perfecto, seis mujeres y seis hombres, me tocó sentarme en el medio, justo enfrente de la puerta y desde el principio sentí la conexión de lo femenino y lo masculino totalmente equilibrado.

En un sueño anterior me vi como me embarazaba y mi barriga se hinchaba hasta los 9 meses, en mi vientre sentí a los gemelos, un niño y una niña a punto de nacer, jugaban, hablaban y cantaban mantras dentro de mi , sentía su felicidad, me desperté sin concluir el parto.

En la primera puerta, empezaron los mantras lakotas, todo el mundo se aunó con cánticos diversos de diferentes tradiciones, hindúes, sufis, flamencos.

La belleza de las voces y la sincronicidad de las almas fue espectacular, desde el principio se consiguió una armonía exquisita, donde la unidad desde la diversidad fue completa, la belleza de la creatividad desde la libertad UNIFICADA.

Fue un viaje donde la magia estuvo conectada con el sonido, tuve visiones geométricas desde el principio, pero lo más destacado fue el sonido, los paquetes de información llegaban a través de la vibración..

Los cantos a Gaia, el sentir la hermandad unida a través de las voces retumbando en un espacio uterino compartido, con una acústica increíble que resonaba en las paredes de piedra del iglú, todo negro, oscuro, húmedo, femenino, pude hacer mis trabajos con los mudras intuitivos que siempre hago cuando alcanzo estados acrecentados de conciencia,

En la tercera puerta, cuando se abrió para cambiar las piedras de fuego, vi como tenía una triple alineación de fuego.

Estaba en el medio del iglú, en el centro las piedras calientes, en la entrada las piedra que iban a entrar al centro y fuera la gran hoguera encendida, la sensación de triple alineación me dio la conciencia de un momento poderoso y sentí que allí iba a tener lugar el parto que no pude concluir en mi sueño.

La puerta se cerró y le dije a la Dama del Grial que me acompañaba a mi izquierda, que me sujetara y ayudara energéticamente como puntal, a mi derecha estaba mi pareja, ya entrando en la línea masculina.

Vi que M. estaba en la puerta al lado de J, ella se posicionó en tomar y entregar, otra chica se colocó de una forma distinta pero muy conectada , sentí que conmigo el triangulo femenino estaba preparado.

J. era el guardián de la ceremonia, guiaba con algunas pautas muy sutiles el ritual, empezó a cantar de nuevo y sentí, vamos a parir el femenino-masculino equilibrado, para mi, para el grupo, para la Tierra, J. se silenció y desde mi corazón callado le dije:

-Continua necesito el sonido para el parto, como si me hubiese escuchado empezó a cantar, y todos le siguieron, también me incorporé a los sonidos, cogí la mano de la Dama del Grial y la de mi pareja, me abrí de piernas y empecé a parir, con los sonidos de respiración correspondientes de jadeo, mi amiga me acompañó hasta el final, pero mi pareja no me apoyó con los sonidos.

Más tarde cuando le pregunté ¿por qué no me había acompañado?, me dijo que le daba vergüenza, que creía que alguien se reía de mí.

Le contesté, nadie me veía, estaba completamente negro y los sonidos eran muy mezclados para saber quien era quien con los cantos.

Este parto fue glorioso, el momento tal vez irrepetible.

Mi amiga y yo salimos las últimas.

Selva