NOSOTRAS

NOSOTRAS
Arte:Susana Khabbaz

sábado, 14 de julio de 2012

GRACIA Y CORAJE

OTRA HISTORIA DE AMOR ARMONIZADA
KEN WILBER Y TREYA



Introducción de "Gracia y Coraje"

"Gracia y Coraje"
Espiritualidad y curación en la vida y muerte de Treya Killam Wilber.

NOTA:

Los acontecimientos que condujeron hasta "Sexo, Ecología, Espiritualidad", que vio la luz en 1995, también pueden ser de interés. Hacía casi una década que no había escrito ni publicado nada, una década en la que me dediqué fundamentalmente a cuidar de mi esposa, que fue diagnosticada de cáncer poco después de casarnos. Todavía no nos habíamos ido de luna de miel cuando recibimos las malas noticias. Treya y yo nos casamos en 1983 y ella murió en 1989 y, para cumplir con una promesa, relaté nuestra ordalía en Gracia y coraje. Eso fue casi todo lo que escribí durante esos diez años. Todos los acontecimientos que viví con Treya durante todo ese tiempo provocaron en mí una transformación profunda e irreversible. Creo que "Sexo, Ecología, Espiritualidad" refleja, en parte, el resultado del desarrollo individual promovido por nuestra relación. Crecimos juntos, nos iluminamos y morimos juntos. Todo los libros que escribí hasta "Sexo, Ecología, Espiritualidad" tenían una dedicatoria pero, después de él, ninguno la ha tenido, porque todos han estado dedicados a ella.

En términos de las Obras Completas, hubó una interrupción de una década en mis escritos
teóricos, desde "Psicología integral" (escrito en 1984) a "Sexo, Ecología, Espiritualidad" (escrito en 1993). "Gracia y Coraje" cuenta la historia de esa interrupción, que, aunque fue una ausencia de escribir, fue una abundancia de bendiciones. Y angustia. Es la historia de quizás la persona más remarcable que he conocido, Terry Killam, que pronto se convertiría en Treya Killam Wilber.

Cuando escribo esto, han pasado ya 10 años desde la muerte de Treya. Soy inconmensurablemente más, e inconmensurablemente menos, por su presencia.
Inconmensurablemente más, por haberla conocido; inconmensurablemente menos, por haberla perdido. Pero entonces, quizás cada evento de la vida es como eso: llenándote y vaciándote, todo a la vez. Es simplemente que, es oh tan extraño que alguien como Treya se mueva entre nosotros, y entonces la alegría, y el dolor, son todos tan intensamente
amplificados.

Hay tantas Treyas como personas que la conocieron. Lo que sigue es mi Treya. No digo que sea la única Treya, o incluso la mejor. Pero creo que es una descripción total, justa y equilibrada. En particular, hace un uso liberal de sus propios diarios, que ella guardó y mantuvo durante la mayoría de su vida adulta, y que ella guardó casi diariamente durante los años que estuvimos juntos. Siempre había intentado destruir esos diarios después de que Treya muriera, y sin leerlos yo mismo, porque eran tan intensamente personales para ella. Ella nunca se los enseñó a nadie, ni siquiera a mí. No porque no expresara abiertamente sus sentimientos reales y entonces tuviera que esconderlos en sus diarios. Por el contrario, una de las cosas mas extraordinarias de Treya – de hecho, la cosa más impresionante de ella – es que no había diferencia entre su self público y privado. Ella no guardaba pensamientos secretos de los que tuviera miedo de compartir con el mundo. Si le preguntabas, te diría exactamente lo que pensaba – de ti o de cualquiera – pero no de una forma defensiva y directa de tal forma que la gente raramente se exaltaban. Esa era la base de su enorme integridad: la gente confiaba en ella desde el principio, porque parecían saber que ella nunca les mentiría, y hasta lo que yo sé, ella nunca lo hizo.

No, intenté destruir los diarios simplemente porque cuando ella los escribía, era un tiempo especial para estar sola consigo misma, y sentía que nadie, incluyéndome a mí, debería violar ese espacio. Pero justo antes de su muerte, ella señalo a sus diarios y dijo, “los necesitarás”. Ella me pidió que escribiera sobre nuestro calvario, y ella sabía que necesitaría sus diarios para transmitir sus propios pensamientos. La última entrada, hecha 24 horas antes de su muerte, decía:

“¡Hace falta gracia – sí! – y coraje”.

Escribiendo "Gracia y Coraje", leí todos los diarios (alrededor de 10 largos cuadernos, y muchos archivos de ordenador), y podía encontrar extractos de virtualmente cada tópico cubierto en las siguientes páginas, así dejando hablar a Treya por sí misma, con sus propias palabras, de su propia forma. Cuando leí esos diarios, fue exactamente como había sospechado: no había secretos, ni temas que no hubiera compartido conmigo o con su familia y amigos. Treya simplemente no tenía simplemente fisura entre sus selfs público y privado. Creo que eso era exactamente parte de su enorme integridad, y creo que eso estaba directamente relacionado con lo que sólo puede llamarse valentía. Había una fuerza en Treya que era absolutamente intrépida, y no lo digo ligeramente. (Como dijo Sam Bercholz en su paso en la ceremonia, “Treya fue la persona más fuerte que he conocido. Ella nos enseñó cómo vivir, y nos enseñó como morir”). Treya tenía poco miedo porque tenía poco que esconder, de ti, de mí, de Dios o de cualquiera. Era transparente a la realidad, a los Divino, al mundo, y entonces no tenía de que tener miedo. La vi en el dolor, la vi en la agonía; la vi en el enfado. Nunca la vi en el miedo.

No estoy exagerando o simplemente intentando decir cosas bonitas. Nunca la vi mentir, y nunca la vi en el miedo – y pienso son la misma cosa.

No es difícil entender porqué la gente se sentía viva en su presencia, vivificada, despertada. Incluso cuando estábamos en varios hospitales, con Treya sufriendo una espeluznante indignidad u otra, la personas (enfermeras, visitantes, otros pacientes, sus visitantes) solían quedarse en su habitación, simplemente para estar alrededor de la presencia, la vida, la energía, que ella parecía irradiar. En un hospital en Bonn, Alemania, recuerdo gente en fila para entrar a la habitación.

Ella podría ser obstinada; la gente fuerte suele serlo. Pero salía del núcleo de la vivida presencia y del despertar, y era tonificante, y del silencio mental. La gente solía salir de Treya más viva. Más abierta, más directa. Era así; su presencia te cambiaba, a veces poco, a veces mucho, pero te cambiaba. Te tiraba a estar presente en el Presente, te recordaba que despertaras.

Por otro lado: Treya era remarcablemente guapa, y además (como verás en las siguientes páginas), no tenía casi vanidad, lo que era sorprendente. Como nadie que haya conocido, incluyendo algunos maestros muy iluminados, ella era ella misma, simplemente. No había automiradas, autocomprobaciones, autosuposiciones: ella estaba simple y directamente presente, toda ella. El hecho de que tuviera poca autoconciencia la hacía incluso estar más presente. Alrededor de Treya, el mundo aparecía inmediato y centrado, claro y atractivo, brillante y honesto, abierto y vivo.

Gracia y Coraje es su historia; y nuestra historia. Mucha gente me preguntó, ya que fui tan cuidadoso de incluir los propios escritos y la propia voz de Treya en las siguientes páginas, porqué no la incluí como coautora del libro. Algunas personas, de hecho, estaban bastante enfadadas conmigo. Pensé en hacerlo así desde el principio, pero conversaciones con el editor y la editorial me dejaron claro que hacerlo así sería engañoso. Como mi actual editor de Shambhala, Kendra Croasen Burroughs; diría, “Un coautor es alguien que escribe un libro activamente con otra persona. Esto es diferente de tomar los escritos de alguien y meterlos en un libro”. Así que espero que aquellos lectores que sentían que no estaba reconociendo la contribución de Treya se den cuenta de que esa no era ciertamente mi intención, y que la voz real de Treya ha sido incluida en casi cada página, permitiéndole hablar por ella misma.

En algún punto de los diarios de Treya ella escribía, “Almuerzo con Emily Hilburn Sell, la editora de Shambhala. Me gusta mucho, confío en su juicio. Le hablé del libro en el que estaba trabajando – cáncer, psicoterapia, espiritualidad – y le pregunté si ella lo editaría por mí. Me encantaría, dijo, lo que me hizo incluso mas determinada para realizar este proyecto!”. Bien, Treya no tuvo tiempo de acabar su libro que es por lo que me pidió que lo escribiera – pero me alegro de contar que Emily fuera la editora de "Gracia y Coraje", e hizo un maravilloso trabajo.

Unos pocos puntos menores. La mayoría de la gente que lee este libro, no es por la información técnica de mi trabajo, sino por las historia de Treya. Como indico en la nota al lector, el capítulo 11 es particularmente técnico, y se puede saltar sin perderse nada (verdaderamente, si te saltas ese capítulo, simplemente lee los pocos párrafos que hay entre el material de la entrevista, porque tiene algunos elementos importantes de la historia; pero sino, sáltatelo. El material del capítulo 11 es simplemente un resumen de mi modelo fase 2, y los lectores interesados en un material más actualizado deberían consultar ("Una visión integral de la psicología").

Todas las entradas del diario de Treya están marcadas por una línea continua vertical en el margen izquierdo. Estas son diferentes de, digamos, algunas de sus cartas, que no tienen línea continua. Sus letras, incluso si fueran mayormente privadas, estarían todavía disponibles a otras personas (que son, aquéllos a quienes se las envió). Pero cada entrada marcada por una línea continua era de sus diarios, y por tanto son entradas que nadie había visto antes.

La acogida de "Gracia y Coraje" fue arrolladora, y no fue a mí al que respondían los
lectores. Hasta la fecha, he recibido cerca de 1000 cartas de gente de todo el mundo – un porcentaje sin precedentes me escribía para contarme lo que la historia de Treya había significado para ellos, y cómo había cambiado sus vidas. Algunos me han enviado fotos de su bebé llamado Treya, y te puedo decir, como puro espectador objetivo sin prejuicio alguno, que son las pequeñas chicas más bonitas del mundo. Algunos de los que me escribían tenían cáncer, y tenían miedo al principio de leer el libro; pero una vez que lo hicieron, solían perder el miedo.

Pero la mayoría de personas que escriben no tienen cáncer. Es simplemente que la historia de Treya es la historia de cada persona. Podría parecer que Treya lo tenía todo: inteligencia, belleza, encanto, integridad, un feliz matrimonio, una familia maravillosa. Pero, como todos nosotros, Treya tenía sus propias dudas, inseguridades, autocríticas, y temas profundamente inquietantes acerca de su propio valor y su propio propósito en la vida… sin mencionar una batalla brutal con un deseo letal. Pero Treya luchó la buena lucha con todas esas sombras… y ganó, por cualquier definición de ganar. La historia de Treya nos habla a todos nosotros porque ella conoció esas pesadillas, con coraje y dignidad y gracia, y triunfó, gloriosamente.

Y nos dejó sus diarios, que nos dicen exactamente cómo lo hizo. Cómo consiguió consciencia meditativa para soportar el dolor y así disiparlo. Cómo, en vez de cerrarse, amargarse y enfadarse, ella saludó al mundo con amor en su corazón. Cómo se enfrentó al cáncer con ecuanimidad pasional. Cómo se liberó de la autocompasión y eligió llevarlo alegremente. Cómo no tenía miedo, no porque lo evitaba, sino porque lo abrazaba inmediatamente, incluso cuando se hacía obvio que moriría pronto: Llevaré el miedo en mi corazón. Para conocer el dolor y el miedo con mentalidad abierta, para abrazarlo, para reconocerlo. Dándome cuenta de que trae admiración a la vida. Alegra mi corazón y alimenta mi alma. Siento esa alegría. No estoy intentando vencer a la enfermedad; estoy permitiéndome a mi mismo estar dentro de él, perdonándolo. Seguiré, no con cólera y amargura, sino con determinación y alegría”. Y así lo hizo, saludando a ambas, vida y muerte, con determinación y alegría que dejaba atrás sus tediosos horrores, y una radiación amorosa que eclipsó al mundo finito, incluso hasta el final.

En el análisis anterior, la historia de Treya estaba encontrando ese centro de consciencia, ese Self puro, el Fundamento primordial, que es atemporal y eterno. No es que tu Self verdadero sea eterno o que viva para siempre – que no es como se triunfa sobre la muerte. Más bien, tu Self verdadero es un momento sin tiempo – este momento presente atemporal, tal y cómo es, antes de que pienses en el pasado y el futuro y así atarte a las torturas del tiempo. El Self puro y atemporal, existe totalmente en este momento presente atemporal, es la puerta de salida a lo eterno – que no significa existir para siempre en el tiempo, sino ser completamente libre del tiempo. Porque nunca se mete en el mundo del tiempo y su terror, tu Self puro es el gran No-nacido. Y como nunca entra en el tiempo, nunca existe tampoco: tu Self puro es el gran No-muerto.

Se triunfa sobre la muerte, no viviendo para siempre, sino viviendo atemporalmente, siendo presente al Presente. No vas a derrotar a la muerte identificándote con el ego en la corriente tiempo y entonces intentando hacer que el ego siga para siempre en esa corriente temporal. Se vence a la muerte encontrando esa parte de tu propia consciencia presente que nunca entra en la corriente del tiempo en primer lugar y entonces es verdaderamente No-nacido y No-muerto. Como el Buda diría, “Hay, monjes, un gran No-nacido, No- manifestado, No-hecho. Donde no habría salida para lo nacido, lo manifestado, lo hecho”.

Bien, Treya encontró el gran No-nacido, y entonces encontró el gran No- muerto. Treya, el individuo, está muerta; pero el Self de Treya esta vivo justo ahora, en el presente atemporal que está siempre-presente, que vive en cada ser sensible, viva en ti y en mí y en todas las cosas grandes y pequeñas, porque este es el Self de uno y de todos. Habiendo hallado eso, uno encuentra el Todo, y entonces – casi literalmente – uno puede decir, “La muerte, ¿dónde está ese pinchazo?”

Lejos de ser un descubrimiento difícil, es lo más simple que jamás hagas. Tan simple, de hecho, que te puede llevar muchos años (como dicen los textos de meditación, “Demasiado difícil de creer, demasiado fácil de conseguir”). Incluso justo ahora, tienes acceso a este Self puro, este testigo claro y cristalino, esta consciencia del gran No-nacido. Nótalo: las nubes flotan en el cielo, y tu eres consciente de eso sin esfuerzo. Los sentimientos flotan en tu cuerpo, y tú te das cuenta de eso sin esfuerzo. Los pensamientos flotan en tu mente, y tú eres testigo de ellos sin esfuerzo. El tiempo flota en tu consciencia, y tú eres testigo de eso sin esfuerzo. Puedes observar todas esas cosas – nubes, sentimientos, pensamientos, y tiempo – porque en tu esencia eres libre de todos ellos: tu Self puro es ese espacio vacío, libre, claro y abierto en el que las nubes, los sentimientos, los pensamientos y el tiempo flotan todos. Este Testigo puro que no entra en la corriente del tiempo, sino más bien es consciente de él sin esfuerzo. El Testigo puro, en otras palabras, es atemporal en si mismo. Morar
en ese Self es como morar en la eternidad atemporal. Cuando la muerte convencional llega, es, también, una simple experiencia como otra cualquiera, y deja intacto a tu Self.

¿Cómo podemos saber esto con toda seguridad? La respuesta es: toma la práctica de morar en el Self y descúbrelo directamente. Reconoce tu propio despertar siempre-presente, y la muerte resbalará fuera de tu corazón. Eso es lo que Treya hizo; que es lo que el cáncer le forzó a hacer; y que es el porqué, en sus diarios, ella agradecía sinceramente al destino por su enfermedad. La forzó a salir de su self y a entrar en su Self, donde era uno con Todo. Y ese el el porqué de “leí la historia de Treya, y nunca más, he tenido miedo a morir. Quería decirle eso”.

Si Treya puede hacerlo, podemos hacerlo: ese es el mensaje de este libro, y el porqué la gente me escribe para contarmelo. Cómo su historia les hizo recordar lo que realmente importa. Cómo su intento de equilibrar en si misma el masculino/hacer y el femenino/ser habla directamente de sus propios asuntos más profundos en el mundo de hoy. Cómo su remarcable coraje les inspiró – hombre y mujer indistintamente – para aguantar su insoportable sufrimiento. Cómo su ejemplo les ayudó a atravesar las oscuras horas de sus propias pesadillas. Cómo la ecuanimidad pasional les colocaba directamente en el Self. Y porqué todos ellos entendieron que, en el nivel más profundo, este es un libro con un final profundamente feliz.

Muchas personas me preguntaron porqué no dediqué ninguno de mis siguientes libros a Treya. En el pasado, siempre he dedicado mis libros a una o más personas; "Gracia y Coraje" fue el último libro en el que hice eso. Todos los libros desde entonces no han tenido dedicatoria, porque todos ellos han sido dedicados a Treya.

Treya y yo estuvimos juntos durante 5 años. Esos años han sido grabados en mi alma. Realmente creo que he mantenido mi promesa, y realmente creo que se debe a su gracia. Y realmente creo que cualquiera de nosotros puede encontrarse con Treya de nuevo, en cualquier momento que lo deseemos, actuando con honestidad, integridad, y sin miedo – porque ahí yace el corazón y alma de Treya – y cualquiera de nosotros puede, cuando more en el Testigo, encontrar ese lugar donde Treya está atemporalmente.

Si Treya puede hacerlo, nosotros podemos hacerlo. Ese es el mensaje de "Gracia y Coraje".

Fuentes:

Fragmento de la Introducción de "Gracia y Coraje"
Por Ken Wilber
Boulder, Colorado
Verano, 1999

Recopilación del blog amigo "Hombres que corren con lobos"