NOSOTRA

miércoles, 21 de agosto de 2013

VERONICA FRANCO:POETISA, CORTESANA HONESTA Y FEMINISTA



Descubrí la historia de Verónica Franco por esta bellísima película y después corriendo la busque en internet,
No os la perdáis, mi sorpresa fue que ella existió y la película está muy bien documentada, exceptuando un par de detalles como su boda de juventud y los hijos, todo lo demás es tal cual, eso si, la actriz mucho mas bella que el horroroso retrato que le pintó Tintorello, seguro que era mas guapa.

HYR





http://bodegonconteclado.wordpress.com/2012/01/13/la-ciudad-de-las-pasiones-ritratto-y-anatomia-


La flor del pantano: Verónica Franco
Por: Patricia Díaz

“La belleza del cuerpo es simplemente animal, a no ser que vaya acompañada de la inteligencia”.
Demócrito

Observando hoy en día que las mujeres asisten a las universidades y ocupan cargos en los gobiernos de casi todo el mundo, podría en algún momento resultarnos difícil imaginar cómo desde la Antigüedad y prácticamente hasta finales del siglo XIX y principios del XX las féminas debieron luchar para conseguir los más elementales derechos, entre los cuales se encontraba por supuesto la  educación. No obstante, a lo largo de la historia podemos encontrar a ciertas damas que se aferraron a su amor por la sabiduría enfrentando terribles consecuencias –físicas, morales o sociales-, como, por citar solo dos casos, Hipatia de Alejandría o Christine de Pizane
.
Así, en el Renacimiento, esa época en la cual surgieron grandes genios como
Leonardo daVinci o Miguel Ángel Buonarroti surgieron también algunas figuras femeninas que combatieron con los estereotipos de la época, cuyas severas condiciones con respecto a los roles que debían desempeñar los individuos, provocaban que fuera particularmente complicado ejercer profesiones no reconocidas como propias del sexo del sujeto en cuestión.
Una de estas notables mujeres fue Veronica Franco
, “cortesana honesta ” cuya vida se desarrolló en una Venecia
de costumbres disipadas y cuyas características sociales generaban cierta flexibilidad con respecto a lo que se esperaba de las personas, de tal suerte que esta mujer tuvo la oportunidad de tener acceso a un bien prácticamente restringido a los varones: el saber.
Nacida en 1546, Verónica era hija de Francesco María Franco
, un ciudadano veneciano con una condición económica aceptable y
Paola Francassa, una cortesana de cierto renombre que abandonó temporalmente su profesión mientras estuvo casada con
Franco; de esta manera, la pareja tuvo otros dos hijos a quienes procuraron una educación correcta a través de tutores, lecciones a las cuales asistió también la pequeña, abriéndose para ella un mundo de posibilidades ilimitadas, ya que se trataba de una chiquilla curiosa y de brillante inteligencia.

Queriendo hacer de su hija una señorita honorable,
Paola decidió casarla a la tierna edad de 16años con un médico llamado
Paolo Panizza, quien además de una gran sapiencia mostraba gran brutalidad, por lo que el matrimonio de la jovencita fue para ella un verdadero infierno. Con un carácter decidido y combativo, la muchacha decidió separarse del patán de su marido, pidiéndole a su madre que reclamase su dote. En esta época, cuando ya habían pasado dos años desde los esponsales,
Franco estaba embarazada –no se tiene certeza sobre la identidad del padre de su vástago- y una vez que nació el bebé, optó por entregarlo a un tutor,
Jacomo de Baballi .Desaparecidos Francesco María y Paolo ,Paola y Verónica se vieron en la necesidad de buscar una forma de ganarse el sustento por lo que la madre retornó a su antiguo oficio, mismo que muy probablemente enseñara a su bella hija. Ahora bien, en la Italia
renacentista había tres maneras en las que podía vivir una mujer: en el convento, casada o soltera; estas últimas se encontraban con el obstáculo de obtener una fuente de ingresos que les permitiera ser independientes, siendo justamente las féminas dedicadas al comercio de su propio cuerpo quienes encontraban tales recursos. Sin embargo no era lo mismo ser una vulgar prostituta que una cortigiane oneste . Las primeras estaban condenadas a ser usadas por hombres de los estratos sociales bajos, teniéndose que someter continuamente a terribles violencias y vejaciones; por otra parte las
cortesanas honestas –denominación empleada para no ensuciar el nombre de los caballeros que las visitaban- entretenían a los ricos comerciantes y a los hombres más poderosos de la época. ¿Cuál era la condición que diferenciaba a estas mujeres? La respuesta es la educación.
.Aun cuando en esencia ambos “oficios” eran iguales: obtener dinero a cambio de favores sexuales, las cortesanas eran damas refinadas, cultas, grandes conversadoras y a veces, como en el caso de Verónica Franco
, poetisas de gran calidad, por lo que los caballeros desembolsaban grandes sumas para obtener de ellas desde un beso hasta una cena o una noche entera. Además, las cortesanas tenían la posibilidad de conseguir ciertos mecenazgos, Franco por ejemplo, obtuvo la protección de Domenico Venieri
un poeta de excelente posición social que albergaba en su palacio – 
Cà ’ Venier - al más importante salón literario de la época, al cual
Verónica era invitada con frecuencia, teniendo así la oportunidad de discutir sobre arte con gente excepcional. Animada por su preceptor, -y firmando con el seudónimo Franca  - esta cotizada cortesana escribió varias obras entre las que se encuentran valiosos poemas –muchos de ellos con contenido


erótico de notable elegancia-, sonetos y varias cartas, llegando a ser publicadas Terze Rimas  (Trecerimas) y Lettere familiari a diversi Della S. Veronica franca all’Illustrissimo e Reverendissimo Mons. Luigi d’Este Cardinale 
(Cartas familiares y diversas (…) a Mons. Luigi d’Este). De esta forma,
Verónica era la compañera ideal no solo física sino intelectualmente, hecho que le granjeó la amistad de personajes como Tintoretto–quien la retrató-,
Michel de Montaigne e incluso Enrique de Valois, quien visitó Venecia
justo en su trayecto hacia su coronación como Enrique III
, ni qué decir que el monarca quedó tan fascinado con la fémina que llevó consigo a París una preciada miniatura con el retrato de Franco
.Pero la vida de la cortesana no era fácil y Verónica
tuvo que enfrentar encarnizados celos y terribles envidias. En este sentido, cuenta la historia que nuestra protagonista estaba enamorada de
Marco Venier –cuyo romance se presenta en la película Dangerous Beauty 
(1998)-, por lo que se entiende que en determinado momento desdeñó a
Maffio Venier, quien emprendió una campaña contrala joven; para tal efecto el pretendido caballero –quien era un destacado poeta de la época- publicó varios versos en contra de Franco, esta al pensar que se trataba de una broma de su amado, respondió con amabilidad y aún con picardía. Cuando se percató de quién era el verdadero autor de los ofensivos textos, ella contraatacó con un elegante pero contundente reto, en el cual animaba a su adversario a elegir las armas con las cuales quisiese sostener con ella un duelo. Sobra decir que el “caballero”desapareció del mapa y nunca respondió a la provocación.
Esta situación sería para ella tan solo el preludio de lo que constituiría una verdadera catástrofe.
Resulta que un hombre – Ridolfo Vannitelli- que cuidaba a uno de sus hijos –ella tuvo 6 de los cuales sobrevivieron dos o tres- la acusó ante las
Santa Inquisición por brujería y faltas a las normas de la Iglesia Católica –ayunos y abstinencias-, e incluso por robo.

Con gran temple, la dama enfrentó al inquisidor –el 8 de octubre de 1580-, negando todos los cargos y siendo finalmente absuelta –se cree que por intervención de Domenico-.A pesar de su triunfo el daño estaba hecho: sus clientes se fueron y ella cayó en desgracia – además Domenico
falleció en 1582-. Sin dejarse amilanar por su nueva condición, se retiró a su mansión y dedicó sus esfuerzos al cultivo de su espíritu; más aún, propuso la creación de la Casa del Socorro  , donde se daría alojamiento y enseñanza a las cortesanas que eligiesen cambiar de oficio o a aquellas que ya eran muy mayores para ejercerlo. De gran corazón y magnífica inteligencia,
Verónica Franco murió en condiciones desconocidas el 22 de julio de 1591, amante no tanto de la sensualidad como de la sabiduría y el arte, encarnó las palabras de Ludwig Van Beethoven: “Un gran poeta es la joya más preciosa de una nación ”.

FUENTES:“Las cortesanas: Un catálogo de sus virtudes”.
Aut. Susan Griffin. Ed. Vergara. Barcelona, 2003.
“Verónica Franco: La poeta más seductora de Venecia”.
Aut. Loreto Rosas Valle. Revista Clío no. 58.Agosto 2006.
“Veronica Franco: Una cortesana ‘honesta’”.
Aut. M. Pilar Queralt del Hierro. Revista Historia y vida no.478. 2008.
“Dangerous Beauty: The Trial of a Courtesan”.
Aut. Michael Asimow. Usf.usfca.edu. Mayo 2008.
“Veronica Franco y su tenzone con Maffio Venier”.
Aut. Isabel Rubín Vázquez De Parga. Mujeres en laliteratura. Escritoras. No. 19. Marzo-abril 2009.
“Venetian courtesans”.
www.venicetraveltips.com. Marzo, 2009.

“Veronica Franco”.
Aut. Isabel Rubín Vázquez De Parga.www.escritorasypensadoras.com