“El accidente es parte de la performance”. “Cuando todo
está controlado por la institución ya no hay libertad". "No hago arte
para el otro, hago arte para mí”. “El arte es el único espacio de
libertad”…
Estas frases de Esther Ferrer nos presentan a una artista radical,
independiente, anti-exposición, libre y con ideas propias. Ferrer lleva
más de cuarenta años desarrollando un trabajo sistemático, riguroso y
metódico en torno al conocimiento del mundo. Gran desconocida en su
propio país, poco a poco se han ido viendo algunas de sus performances,
viendo alguna de sus obras… pero es que Esther Ferrer no quiere
exponer, y no es fácil, primero, convencerla y, después, reducir su
pensamiento a un puñado de obras en unas salas.
Podríamos decir que toda su obra se reduce a una sola: Esther Ferrer.
Ella es la obra, no solo ella, su cuerpo y su energía en las performances,
sino ella, en sus objetos, en sus autorretratos, en su búsqueda del
infinito a través de los números Pi; ella en definitiva, con su cuerpo,
su voz, sus ideas, sus palabras, su lógica y su desmesura. Simplemente
genial, intentar sistematizar su trabajo y reconducirlo a una exposición
resulta una lucha que solo se puede realizar entrando en el epicentro
de su pensamiento.
Por esto hemos elegido cuatro ideas que están presentes siempre en todos
sus trabajos: el tiempo, el infinito, la repetición y la presencia. En
cuatro movimientos, en cuatro bloques centrados en cada uno de estos
conceptos, la exposición reúne obra objetual, instalaciones y
documentación de sus performances, obras esenciales en su
trayectoria, y otros trabajos inéditos; algunos nunca vistos, nunca
realizados y otros pensados explícitamente para esta ocasión.
No se trata de una muestra retrospectiva ni de una antológica. En cuatro movimientos pretende
poner a la vista de todos cuatro de los ejes sobre los que se construye
la obra de toda una vida y, especialmente, mostrar una obra de arte
siempre en construcción, en permanente progreso y desarrollo: Esther
Ferrer.
Louann Brizendine, neuropsiquiatra; autora de "El cerebro masculino"
"La fidelidad en él depende de un gen;
en ella, del día del mes"
ENTREVISTA DE LLUÍS AMIGUET - 01/06/2010 - LA CONTRA - LA VANGUARDIA - BARCELONA
"Tengo
57 años: me siento liberada por la menopausia y unida con un nuevo
vínculo más empático con mi marido. Nací en Kentucky. Tengo un hijo.
Hombres y mujeres no compiten: los hombres rivalizan con hombres por
jerarquía y las mujeres con mujeres por protagonismo."
- Cerebro... ¿Masculino?- ¿Sabe por qué tanta broma?
- ¿. ..?- Porque es incómodo admitir el enorme impulso sexual del varón. De hecho, la civilización consiste en encauzarlo.
- Y su libro El cerebro femenino es más gordo que El cerebro masculino.-
Mis amigas decían que para "el cerebro masculino" bastaba un cómic.
Esas bromas revelan la incomodidad de la sociedad ante el chorro de
testosterona que arrastra al hombre y arrastra el hombre toda su vida.
- ¿Cuándo empieza el drama?-
Hasta las ocho semanas de embarazo los cerebritos son iguales. Entonces
los testiculitos empiezan a emitir la testosterona que hace diferente
al cerebro masculino.
- ¿En qué?- Para empezar, el hipocampo, área cerebral que regula la actividad sexual, en el hombre es dos veces y media mayor.
- ¿Y eso le hace esclavo de sus pasiones?-
Entre los 9 y los 15 años, el niño sufre un aumento de testosterona del
250 por ciento. Eso influye sobre todo - pero no sólo- en su
sexualidad...
- ¿En qué más?- Los niños son más
violentos, agresivos, posesivos, territoriales y jerárquicos, y muestran
distinta visión espacial que las niñas. Ellas tienen quince veces menos
impulso sexual.
- ¿Algún experimento lo demuestra?-
Conductuales, muchos. Hemos preguntado a chicos y chicas de 16 años
cuántas parejas sexuales querrían tener en toda su vida. Ellos dicen -
de media- 17. Y ellas, 2.
- Y ellos no llegan y ellas se pasan.-
Es más preciso decir que la tendencia a la fidelidad en ellos depende
sobre todo de sus genes y en ellas, del día del mes, de su ciclo.
- ¿La infidelidad está en los genes?-
Creemos que en algunos varones existe un gen, el detector de la
vasopresina, que determina la inclinación a la poligamia. Quienes lo
tienen son monógamos con facilidad.
- ¿Cómo lo sabe?-
Lo tiene el perro de la pradera, que es monógamo. En cambio, su primo el
ratón de montaña es muy promiscuo. Colocamos ese gen del perro de la
pradera en el ratón y el polígamo se volvió monógamo. Algo parecido
sucede con el lagarto de garganta naranja...
- ¿Se enamora el bicho?-
Depende del color de su garganta: los naranja son machos alfa con un
gran harén; los acechan los gargantas amarillas, que aprovechan sus
despistes para meterse en el harén y copular, y por último los gargantas
azules, que seducen a una sola hembra a la que se dedican y entregan
durante toda su vida.
- ¿Usted qué estrategia prefiere?-
A mi marido le apodo garganta azul cariñosamente y las genetistas
bromean con que el tamaño sí importa, porque ese gen que los hace fieles
influye más cuanto más largo es.
- ¿Cuál es el peor malentendido entre ellos y ellas?- Cuando pregunto a mis pacientes: "¿Cómo sabes que ella te quiere?", suelen responder: "Porque practica el sexo conmigo".
- Primario, pero sincero.- Si les pregunto a ellas sobre ellos, responden: "Porque habla conmigo" y - las más afortunadas-"porque me escucha".
- ¿Y cuál es su consejo?-
Ella debe considerar que, tras la petición de sexo de él, su pareja,
hay mucho más que la mera búsqueda del placer: hay refuerzo del vínculo.
Y él recordar que la excitación de su mujer no comienza, como en ellos,
cinco minutos antes del coito, sino al menos 24 horas antes; en
realidad, todo lo que sucede en la relación influye en la excitación de
ellas... Excepto, quizá, dos días al mes.
- Cuente, cuente...
-
Las mujeres preferimos gargantas azules en general, es decir, buscamos
compromiso a largo plazo. Pero hay dos días - justo antes de la
ovulación- en nuestro ciclo en que miramos con interés, incluso sin
darnos cuenta, a los chicos malos,pero atractivos, que normalmente
rechazaríamos por su evidente falta de compromiso.
- ¿Por qué?
-
Hormonas. En esos días las chicas - a veces sin advertirlo-prefieren
dejar al chico fiel en casa y buscar diversión fuera. Por eso, hay un
cinco por ciento de progenie extramarital. De ahí que las culturas
patriarcales quieran controlar la fecundidad femenina.
- ¿Qué le ha sorprendido al investigar?
-
La respuesta de los padres a la química del embarazo. La embarazada
emite feromonas por su piel con su sudor que, al olerlas, inhiben la
testosterona del padre - así le vuelve más fiel-y aumentan su nivel de
prolactina.
- ... que potencia el instinto paterno.- Ese cambio hormonal causa el síndrome de Couvade o embarazo empático en algunos: bien documentado por los antropólogos.
- Papás embarazados psicológicamente.
-
He atendido casos extremos de papás primerizos que engordan con la
madre embarazada: uno ganó siete kilos y los perdió tras el parto. Ese
cambio en el cerebro del padre agudiza sus sentidos y hace que oiga el
llanto de un bebé un 30 por ciento más.
- ¿Dura mucho el embarazo paterno?-
Al ver la cara del bebé se activan en los padres los circuitos
neuronales del enamoramiento: se activan las dopaminas y oxitocinas. Y
esa gratificación se mantiene hasta la adolescencia cuando juega con el
niño.
- O niña.
- El niño juega retando al padre y la niña dominándolo en juegos de rol.
El Templo es un espacio para conectarse con lo sagrado,
para mi el templo es un viaje hacia dentro, un espacio interior.
Cualquier lugar con una vibración de armonía, belleza y paz me conecta.
La naturaleza, la belleza y el arte, pueden transportarme
a ese sentimiento de conexión, huyo un poco de los templos oficiales, en los
que hay dogmatismos condicionados.
En la Tierra una sacerdotisa y en el cielo una guerrera, esto es lo que salió
en este performance IMPRO.
“…Amante
de los bosques, yo no recuerdo haberme perdido. Uno teme perderse
sin haberse jamás perdido. […] Es esta situación
típica de estar perdido la que reavivamos en el sueño
laberíntico. Perderse, con todas las emociones que esto
implica, es, pues, una situación manifiestamente arcaica.
A la menor complicación – concreta o abstracta –
el ser humano puede reencontrarse en esta situación. […]
Mas la pesadilla del laberinto totaliza estas dos angustias y
el soñador vive una extraña vacilación: duda
en medio de un camino único. Deviene materia titubeante,
una materia que dura vacilando. La síntesis que es el sueño
laberíntico acumula, parece, la angustia de un pasado de
sufrimiento y la ansiedad de un porvenir de desdicha. El ser está
preso entre un pasado bloqueado y un porvenir obstruido. Está
aprisionado en un camino. En fin, extraño fatalismo del
sueño del laberinto: quizás uno vuelve al mismo
punto, pero jamás retorna sobre sus pasos. […]
En la práctica de la exploración de cavernas complicadas,
se usa desenrollar un hilo que guiará al visitante en su
viaje de regreso. Bossio, queriendo visitar las catacumbas bajo
la Vía Appia, se proveyó de un ovillo de hilo tan
grande como para guiar un viaje de muchos días bajo la
tierra. Gracias a la simple guía del hilo desenrollado,
el viajero tiene confianza, está seguro de volver. Tener
confianza es la mitad de la exploración. Es esta confianza
la que simboliza el hilo de Ariadna.
Un hilo en una mano y en la otra una antorcha,
Él entra, se confía a esas numerosas bóvedas
Que cruzan en todos los sentidos sus rutas tenebrosas;
Ama ver este lugar, su triste majestad,
Este palacio de la noche, esta sombría ciudad,
escribe el abate Delille a propósito del laberinto de las
catacumbas. […]”
Bachelard,
Gaston(1884-1962), La terre et les rêveries
du repos, Cap. VII, Librairie José Corti, France,
1997. [traducción mía]. Hay edición en castellano
(La tierra y las ensoñaciones del reposo).
Cuenta el poeta Ovidio en sus obras que en Creta reinaba el poderoso
Rey Minos. Un día, éste prometió a Poseidón sacrificar aquello que el
dios hiciera salir del mar, pero el toro blanco que salió era tan
hermoso que Minos se negó a su sacrificio y se quedó en su rebaño.
El dios, enfurecido, hizo que Pasifae, la esposa de Minos, se
enamorara del toro. Para poder dar rienda a ese amor, Pasifae pidió a
Dédalo que le construyera una vaca de madera, donde ella se metía para
poder aparearse con el toro. Así fue hasta que quedó embarazada y dio a
luz a un ser con cabeza de toro y cuerpo de hombre, el Minotauro.
Tan avergonzado y temeroso estaba Minos de ese horrible ser, que
mandó construir un enorme laberinto en el que hizo encerrar al
minotauro, quien por su agresividad no recibía más visita que la de
Ariadna. En cada novilunio había que sacrificar un hombre para
alimentarlo, pues cuando el monstruo no satisfacía su apetito, se
precipitaba fuera para sembrar la muerte y desolación de los habitantes
de la comarca.
Un día, el Rey Minos recibió una trágica noticia: su hijo acababa de
morir asesinado en Atenas. Minos clamó venganza, reunió a su ejercito y
lo envió a Atenas para iniciar el ataque. Atenas, al no estar preparada,
no pudo ofrecer resistencia y solicitó la paz. Minos, con severidad
dijo: “Os ofrezco la paz, pero con una condición: cada nueve años,
Atenas enviará siete muchachos y siete doncellas a Creta para que paguen
con su vida la muerte de mi hijo”.
Aquellos jóvenes serían arrojados al Minotauro para que los devorara,
pero los atenienses no tuvieron más remedio que aceptar aunque con una
única reserva: que si uno de los jóvenes conseguía matar al Minotauro y
salir del laberinto (cosa poco menos que imposible) no sólo salvaría su
vida, sino también la de sus compañeros, y Atenas sería eximida de dicha
condena.
Dos veces pagaron los atenienses el trágico tributo. Se acercaba ya
el día en que por tercera vez la nave de velas negras, signo de luto,
iba a surcar la mar. Entonces, Teseo, hijo único del rey de Atenas,
Egeo, ofreció su vida por la salvación de la ciudad. El Rey y su hijo
convinieron en que si a Teseo le favorecía la suerte, el navío que los
volviera al país enarbolaría velas blancas.
La prisión de Creta, donde Teseo y los otros jóvenes fueron alojados
como prisioneros, lindaba con el parque por donde las hijas del Rey
Minos, Ariadna y Fedra, solían pasear. Un día el carcelero avisó a Teseo
que alguien quería hablarle. Al salir, el joven se encontró con
Ariadna, quien subyugada por la belleza y la valentía del joven decidió
ayudarle a matar al Minotauro a escondidas de su padre. “Toma este
ovillo de hilo y cuando entres en el Laberinto ata el extremo del hilo a
la entrada y ve deshaciendo el ovillo poco a poco. Así tendrás una guía
que te permitirá encontrar la salida”.
A la mañana siguiente, el príncipe fue conducido al Laberinto, tomó
el ovillo, ató el extremo del hilo al muro y fue desenrollándolo a
medida que avanzaba por los corredores. Tras mucho caminar, penetró en
una gran sala y se encontró frente al temible Minotauro, que bramabndo
de furor se lanzó contra el joven. El Minotauro era tan espantoso, que
Teseo estuvo a punto de desfallecer, pero consiguió vencerle con la
espada mágica. Le bastó luego seguir el hilo de Ariadna en sentido
inverso y pronto pudo atravesar la puerta de salida. Teseo
salvó su vida, la de sus compañeros y liberó a su ciudad de tan
horrible condena. Dispuestos ya a reembarcar, Teseo llevó a bordo en
secreto a Ariadna y también a Fedra, quien no quiso abandonar a su
hermana mayor. Durante el viaje y tras una feroz tormenta tuvieron que
refugiarse en la isla de Naxos. Vuelta la calma, emprendieron el
retorno. Pero Ariadna no aparecía, la buscaron, la llamaron, pero fue en
vano. Finalmente abandonaron la su búsqueda y se hicieron a la mar.
Habían zarpado cuando Ariadna despertó en el bosque, después de caer
extenuada por el cansancio. De pronto, y rodeada por una monumental
ceremonia, se le apareció el joven más bello que jamás antes hubiera
visto. Era Dionisios, dios del vino, quien le ofreció casamiento y
hacerla inmortal. La joven aceptó y después de un viaje triunfal por la
Tierra, el dios la llevó a su morada eterna. Uno de sus hijos, Enopión,
fue el primer hombre en poder hacer vino en la tierra.
En tanto, en Atenas cundía la tristeza. El anciano Rey iba todos los
días a la orilla del mar, esperando ver a su hijo retornar. Al fin, el
barco apareció en el horizonte. Pero traía las velas negras y el anciano
desesperó. Y es que Teseo, abatido por la desaparición de Ariadna,
había olvidado izar las velas blancas, signo de su victoria. Loco de
dolor, el rey Egeo se arrojó al mar que desde entonces lleva su nombre.
Pasó el tiempo y los atenienses reunidos en asamblea ofrecieron la
corona a Teseo, quien se casó luego con Fedra y reinó por largos años.
Y es por este mito por el que aparece la expresión que todavía se utiliza “El Hilo de Ariadna“, para referirnos al instrumento de que nos valemos para encontrar el camino que conduce a solucionar un problema complicado.
Viana,
la única hija del duque de Rocagrís, está prometida al joven Robian de
Castelmar desde que ambos eran niños. Los dos se aman y se casarán en
primavera. Sin embargo, durante los festejos del solsticio de invierno,
un arisco montaraz advierte al rey de Nortia y sus caballeros de la
amenaza de los bárbaros de las estepas... y tanto Robian como el duque
se ven obligados a marchar a la guerra. En tales circunstancias, una
doncella como Viana no puede hacer otra cosa que esperar su regreso...
y, tal vez, prestar atención a las leyendas que se cuentan sobre el Gran
Bosque... el lugar donde los árboles cantan.
Opinión perosnal
Me ha gustado mucho, sobre todo el final inesperado y creativo, aunque me quedo con
"Memorias de Idhún "y "Dos velas para el diablo".
Aún así sigo pensando que Laura Gallego es una escritora excepcional y seguro que algún día llevarán la trilogia al cine.
La Creatividad, inspira creatividad, así que el video fue inspirado por este libro, las fotos ya las tenía de mis viajes y excursiones.