NOSOTRAS

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Arte:Susana Khabbaz

domingo, 18 de febrero de 2007

Hildegarda de Bingen



Hildegarda de Bingen

Lic. María Raquel Fischer.


Esta ponencia tiene una intención pedagógica más que especulativa: transmitir a los alumnos una experiencia de lectura de textos medievales, los cuales hoy refieren de un modo especial a esta mujer que nos convoca. Una frase de Ortega y Gasset nos ayudará para orientar nuestra mirada hacia el pasado, dice así: La Filosofía necesita de sus memorias sin la cual no tienen pertenencia sus palabras... y si cuando miramos hacia atrás tenemos la sensación de hacer amistad con los muertos, sin embargo cuántas veces las cosas escritas son las que han trastornado nuestra historia. Cuando en nuestra tarea del pensar miramos los viejos libros sentimos que se abren los ojos del alma a una nueva luz, y es a esta historia de bellos colores que preguntamos: ¿qué fidelidades busca una memoria fhttp://www2.blogger.com/img/gl.photo.gif
Añadir imagenilosófica cuando mira su pasado?, ¿de qué naturaleza es la irradiación que el valor de un nombre proyecta al porvenir? y ¿por qué justamente en los comienzos de un tiempo futuro ciertos estilos de pensar nos resultan tan inquietantes como si en ellos se nos revelara algo de los pasos que debemos dar? He aquí una nueva presencia de esta autora que nos hace partir al descu-brimiento de realidades perdidas.


Hildegarda de Bingen pertenece a un espacio del pensar muy diferente al actual, sin embargo en ella se cumple el permanente homenaje que el espíritu finito hace a la inspiración de lo Eterno. Dentro del contexto claustral y contemplativo que caracteriza a la religiosidad del medioevo desarrolló un talento filosófico que alimentó con las entrañas de la vida y que la sensibilizó para comprender de otro modo su propio tiempo. En ella el saber se hizo servicio a los hermanos, y si hoy la veneramos por su sabiduría y santidad, éstas no son otra cosa que un fortalecimiento en el amor que surge de la convicción que también al pensar le vale la pena dar la vida.

I.- Datos biográficos.

De Hildegarda celebramos hace muy poco los 900 años de su nacimiento. Educada en la comunidad benedictina de Disibodenberg, funda más tarde un convento cerca de Bingen. Mujer de gran penetración espiritual y artística, que a pesar de su precaria salud, supo llevar a cabo la misión profética a la cual se sentía llamada2 . Allí donde se encuentra el saber interior y la unción que enseña todas las cosas, ¿qué necesidad hay para nosotros de prevenir? 3 . Esta respuesta dada por San Bernardo a las preocupaciones de Hildegarda pone de manifiesto al menos dos cuestiones: por un lado la confianza tenida a su inspiración, por otro la validez en este contexto religioso de la evidencia subjetiva que aleja la sombra del relativismo de la experiencia personal. 4


Su fama se extendió por el mundo entero; atendía a enfermos física y espiritualmente. Mantuvo correspondencia con cuanta persona notable hubo en su tiempo 5. Animosa e mi-perturbable, ya casi a los ochenta años defendió a su convento contra las prohibiciones de recibir los sacramentos y de cantar el oficio divino por la desobediencia de enterrar en suelo consagrado a un joven excomulgado, pero reconciliado finalmente con la Iglesia. 6

II.- Estructura de su obra.


Para poder comprender su forma de pensar es necesario tener en cuenta que pertenece a una época en que no se había agudizado todavía la distinción de la gran escolástica 7 entre filo-sofía y teología, el pensador era un artista y éste un hombre creyente. La unidad del alma hacía posible el tránsito cualitativo entre una forma y otra del pensar: el conocimiento con-ceptual y la intuición viva se implicaban, el conocimiento abstracto y la visión no se hacían daño, la intuición simbólica y la visión con el entendimiento formal guardaban relación de equilibrio. Los grandes místico eran - como por ejemplo Eckhart - grandes escolásticos . En segundo lugar la revelación bíblica significaba el punto culminante de toda reflexión filosófica la cual a su vez no era entendida al modo moderno sino como un pensar a cerca del ser, los órdenes de la existencia, lo divino, Dios, la eternidad y el tiempo. Hildegarda es llamada la "sibila renana" del siglo XII 8. Conocía perfectamente el libro De Consola-tionibus de Boecio, de tal manera que podía recrear pasajes enteros del mismo a voluntad. Conocía también las obras de S. Agustín, e indirectamente es posible que tuviera cono-cimiento de los diálogos platónicos, especialmente del Timeo. Escribió libros de historia natural y medicina : Physica o Libro de las medicinas simples, Causae et curae o Libro de las medicinas compuestas. Concibió un glosario, lenguaje ignoto de 900 nombres inventados de 23 caracteres donde nombra a seres terrenales y celestes, tal como hubieron sido nombrados en el paraíso. Poetiza y compositora dejó alrededor de 77 cantos. Su obra profética está constituida por un tríptico visionario : Scivias, Liber vitae meritorum, y Liber divinorum operum. La forma de estos textos consiste en describir la visión y escu-char la palabra que la interpreta. Las miniaturas acompañan pictóricamente lo que se ha presentado a la visión interior. De ahí que se llame a la obra de Hildegarda una "Suma Teológica en imágenes" 9. De su obra quedan fragmentos autobiográficos insertos en la biografía. Hildegarda muere en Rupertsberg el 17 de septiembre de 1179. 10

III.- La estructura terrenal del conocimiento de Dios. 11


Hildegarda sigue la tradición de la teología medieval de la experiencia que pone en ejercicio tanto los sentidos interiores del alma cuanto el movimiento amoroso que la impulsa a autotrascenderse.


a) Lo sensible del alma: si bien en Hildegarda se puede hablar de una razón contem-plativa, el acento no está puesto en el discurso sino en la visión 12: siempre he tenido en mi alma el don de ver. En la visión, mi espíritu...se eleva a las alturas celestes...Pero no las oigo con mis oídos corporales, ni en los pensamientos de mi corazón, no las percibo con ninguno de mis cinco sentidos, solamente en mi alma, con los ojos abiertos13... . El alma ejercita una sensibilidad interior cuando la realidad se hace inefable en términos de racionalidad discursiva14 . El fenómeno visionario transgrede las leyes del espacio y del tiempo15 . La visión no sucede ni en la tierra ni en el cielo, sino en la tierra de nadie que es la del me-dio, la tierra visionaria16 . La visión es punto de partida, criterio de lo que se ve, hace a la nitidez de la figura y a la vibración de la forma. 17

De allí se deriva también la importancia que tiene la luz como ámbito de la visión : La luz que yo veo no está localizada, pero es mucho más clara que una nube que rodea al sol; no puedo discernir en ella ni altura, ni longitud ni anchura, y la llamo "sombra de luz viva". Y lo mismo que el sol, la luna y las estrellas se reflejan en el agua, así también las Escrituras, los discursos, las virtudes y ciertas obras humanas, tomando forma a mis ojos, resplandecen en esta luz.

Sin embargo el miedo y la angustia no son ajenos a quien soporta la visión18: Cuando mi alma ve y gusta estas maravillas, cambio de humor y olvido el dolor y la tribulación, y lo que veo y escucho en la visión lo bebe mi alma como si bebiera de una fuente que permaneciera siempre llena e inagotable. 19

b) La dinámica del anhelo: la visión en Hildegarda es también un continuo autotrascenderse. Las experiencias visionarias muestran la condición peregrina de la existencia: somos itinerantes, por eso estamos dotados de una facultad de discernimiento que evita la dispersión del espíritu, un alegre saber de la vida, llamado discretio. Por oposición está la figura del vagabundo, del errante que no sabe a dónde va ni por dónde va, negándose a descubrir la razón de su inestabilidad. La discretio en cambio, tiene esa sensibilidad para con la vida que deja resonar el todo del universo en la inefabilidad del individual concreto. Se trata de un conocimiento en equilibrio, en donde el hombre sabe por relación a la tota-lidad. Todo saber fuera de los límites produce un desequilibrio tanto en la historia cuanto en la naturaleza de los elementos 20. En el cosmos simbólico de Hildegarda la semejanza constituye la forma vinculante del universo. La enfermedad por ejemplo no es tanto un alteración patológica cuanto una interrupción de la corriente vital que circula por la buena crea-ción 21. El restablecimiento viene por la simpatía, el acompañamiento y la compasión con el que sufre. Veriditis es la fuerza germinante y creadora que lleva a plenitud los diseños de la semejanza. Es el color verde en tanto principio de vida, crecimiento y fertilidad que sale del poder creador de Dios. El alma es la potencia verdeante del cuerpo.

En Causae et curae hace la descripción de la creación del varón y la mujer, y es esta fuerza irradiante procedente de Dios la que fecunda en amor mutuo: Cuando Adán miró a Eva, quedó lleno de toda sabiduría...Y cuando Eva miro a Adán le vio como si mirara hacia el cielo, lo mismo que el alma que desea los bienes celestiales se vuelve hacia lo alto.... 22


IV.- Liturgia cósmica. 23

Finalmente la existencia itinerante se cumple en el final de la historia como una celebración en la que resuena el canto sinfónico de los ángeles y de los hombres. Ciertamente Hildegar-da tiene una experiencia personal y comunitaria de los misterios de Dios. 24

"Viendo" esta restauración, la describe así : el fuego brilla sin quemar, como la aurora, el aire resplandece en toda su transparencia, el agua es clara y tranquila sin desbordamiento ni desvastación y la tierra aparece fuerte y plana, sin fragilidad ni defecto. Todo es calma y belleza...la noche ha terminado...Las tinieblas de la noche no volverán a levantarse y el día no terminará.... La voz de una multitud, canta sinfónicamente la alabanza de los lugares celestiales. Se trata de una visión en plenitud pero dentro de la experiencia del ex-trañamiento en esta vida y de la patria inalcanzada aún del más allá. Se pone de manifiesto aquí el carácter celebratorio de la existencia que más tarde reaparecerá especialmente en el final de la Divina Comedia: La rosa...


exhala un perfume de alabanzas al sol que allí engendra una eterna primavera...25

Hoy a pesar de nuestra distancia hay algo que parece elevar a esta mujer por encima de su época, como si su experiencia pudiera de pronto abandonar esa alteridad tan lejana e imposible de aquel siglo XII para instalarse instructivamente en este comienzo del siglo XXI.

Notas

1 El sínodo de Tréveris al que asistió el papa Eugenio III, le autorizó la publicación de todo aquello que veía por inspiración. Fue la única mujer a quien la Iglesia le permitió predicar al pueblo y al clero en templos y plazas.
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2 El texto citado pertenece a la Respuesta de Bernardo a Hildegarda . Cf. G. Epiney-Burgard y E. Zum Brunn Mujeres trovadoras de Dios. Edit. PAIDÖS. Barcelona, 1998, pág. 56.
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3 Cf. Von Balthasar Herrlichkeit. Schau der Gestalt. Copyright 1961 Johannes Verlag, Einsiedeln. Edic. en español bajo el título Gloria. T.1. La Percepción de la Forma. Edic. Encuentro. Madrid 1985, pág. 260 y ss.
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4 Se tiene noticia de la correspondencia con el papa, emperadores, obispos y abades, y figuras más lejanas como Leonor de Aquitania. Para una mayor clarificación de la figura de Leonor, cf. Georges Duby: Dames du XIIe siècle. Héloïse, Aliénor, Iseut et quelques autres. Edit. Gallimard 1995. En español: Mujeres del Siglo XII. Edic. Bello. Santiago de Chile 1995, pág. 15 y ss.
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5 De ahí el apelativo de "Antígona Medieval". Para Hildegarda esta medida fue de mucha gravedad no sólo por su significación religiosa sino porque llevada por su vocación musical había compuesto una Sinfonía de la armonía de las revelaciones celestiales. La música estaba presente en la primera obra profética de Hilde-garda la cual termina con un drama litúrgico cantado: Ordo virtutum. Cf.
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6 Peter Dronke Las escritoras de la Edad Media. Drakontos. Barcelona 1995. Pág. 271 y ss.
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7 Cf. Romano Guardini: Der Gegensatz. Versuche zu einer Philosophie des Lebendig-Konkreten. De la edición original: Matthias Grünewald-Verlag. Mainz 1985. Título en español El Contraste. Ensayo de una filosofía de lo viviente-concreto. Ediciones BAC. Madrid 1996.
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8 Se dice que su obra es sólo comparable a la de Avicena, maestro persa del siglo XI.
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9 En ella aparece la personificación de las virtudes en figuras femeninas, que son tomadas más tarde por Dante en La Divina Comedia y en la Vita Nuova. Llama la atención en la obra de esta mujer el intenso cromatismo, el rojo y el verde como colores predominantes; zonas luminosas y zonas oscuras; figuras circulares para la divinidad y la creación y las rectangulares para lo ordenado y estructurado. Cf Régine Pernoud: Visages de Femmes au Moyen Age. Sources principales des photographies: Centre de l´Enluminure et de l´Image Médiévale Archives du Cher-Abbaye de Noirlac / François Garnier, Jean-Paul Dumontier, Zodiaque.1998, pág. 231 y ss
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10 Hacia 1220 se compilaron sus temas apocalípticos y se publicaron bajo el título de Speculum futurorum temporum convirtiéndola en profetiza del futuro.
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11 A juicio de Von Balthasar tanto Hildegarda como Matilde de Magdeburgo son espíritus cristianos a los que se les ha negado eficacia histórica y eclesiástica, sin que ello signifique que no hallan tenido una visión original y una gran capacidad formativa. Cf. Urs Von Balthasar, op. cit. 2. Estilos Eclesiásticos, pág. 22.
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12 Cómo no recordar aquí al poeta chileno Díaz Casanueva cuando dice: Huye la visión si el pensamiento ilumina demasiado su desnudez. También la ponencia de la Doctora Victoria Cirlot en este Coloquio ha sido de una gran importancia, en especial la comparación del fenómeno visionario entre Hildegarda y Juan de Patmos.
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13 Carta de Hildegarda a Guiberto de Gembloux, en Mujeres trovadoras de Dios, op.cit, pág.56
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14 Comprender cuál es el estatuto epistemológico de la visión es clave a la hora de leer textos medievales. Sólo desde esta ignorancia pudo J. L. Borges hacer sus afirmaciones en Siete noches (1980) y en Nueve ensayos dantescos (1982) sobre qué significa lo visionario en Dante. Cf. J. L. Borges Obras Completas III. Emecé Editores. 1996.
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15 Cf Stanislas Breton Deux Mystiques de L´Excès: J.J. Surin et Maître Eckhart. Édit. du Cerf. 1985. En el capítulo III habla sobre lo que es el tránsito visionario. Pág. 167 y ss.
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16 Ella misma dice en la visión mi espíritu asciende. A la ascensión sigue el traslado a lugares remotos ; el fenómeno de la visión es también una migración en el espacio y en el tiempo.
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17 Cf. Erich Auerbach. Figura. En especial el capítulo IV La Représentation Figurative au Moyen Age. Édit. L´Etrême Contemporain. Belin. 1993. Pág. 69 y ss
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18 Para la relación de la luz y las horas del día cf. el poema de G. Ungaretti Nascita d´Aurora (1925) ...È l´hora che disgiunge il primo chiaro / Dall´ultimo tremore. Del cielo all´orlo, il gorgo livida apre. "Es la hora que separa el primer clarear / del temblor último. / En la linde del cielo, abre el abismo..." en Hugo Friedrich Estructura de la lírica moderna. Seix Barral. Barcelona. 1974.
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19 La teología de la luz está en la base de la nueva estética, e Hildegarda es fiel hija de su tiempo. Al describir las formas visionarias según la semejanza con las formas terrenales, lo hace según el estilo de su época de modo que al leerlas asociamos el texto con algunas representaciones del arte románico o del primer gótico. La arquitectura abandona ya el primer estilo y va dando lugar al gótico, pleno teocentrismo.
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20 Se percibe en Hildegarda la resonancia épocal de la doctrina de Dionisio: dos cosas hacen perder la mesura (del discurso teológico) el amor al mal y la temeridad que "atropella los sabios límites señalados a la mirada. Cf. Von Balthasar, op. cit. pág 169.
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21 La medicina homeopática pondera su concepción de la salud como equilibrio de fuerzas. La preservación de la salud es una tarea cotidiana de vigilancia. La armonía se recupera a través de la música. Se ocupa de la melancolía y su tratamiento con las plantas y sus aromas.
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22 En Scivias muestra cómo el desorden entre los sexos resuena como queja de los elementos.
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23 Cf los textos de Hildegard von Bingen en Symphonia. Gedichte und Gesänge. Edit. Lambert Schneider, 1995
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24 También en esto se ve la influencia de Dionisio Areopagita. Una de las visiones de Hildegarda termina mostrando esa comunicabilidad de los órdenes tan propio de Dionisio: El hombre es la puerta de las maravilas de Dios
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25 Cf. El Paraíso, canto xxx.